Primero fue la Blood Lamp: lámpara de usar y tirar que funciona con sangre. Sí, con sangre. La presentación de la misma, cuyo objetivo según su creador es que el usuario recapacite sobre lo valiosa que es la energía y la use conscientemente, es cuanto menos artística e impactante:
Y eso fue el año pasado, porque ahora Mike Thompson nos trae la lámpara Latro, la primera en usar la fotosíntesis como fuente de energía. Para ello utiliza unas algas microscópicas que, unidas al agua, dióxido de carbono (que el mismo usuario proporciona exhalando dentro de la lámpara) y el suficiente tiempo de luz diurna, sintetizan dichos elementos para generar la energía que se almacena en la batería y que proporcionará iluminación en las horas de oscuridad.
Mike Thompson (creador, entre otros proyectos interesantes, de la varilla detectora de wifi) indica, además, que «el usuario debe tratar a las algas como a una mascota: alimentándolas, cuidándolas y recompensándolas con luz».

De momento, parece ser que no se comercializa.
Via: The Design Blog




