Pesadilla en Elm Street: El origen, que se estrenará en España el próximo 6 de agosto, se ha hecho con un nada merecido primer puesto en la taquilla estadounidense en la semana de su estreno.
El éxito de este remake de Pesadilla en Elm Street (1984) de Wes Craven le ha venido regalado por parte del público adolescente, tal y como se pretendÃa, mientras que ha decepcionado a la mayorÃa de los fans de la saga original. Y no es para menos, no sólo porque no sea Robert Englund quien interprete a Freddy Krueger, sino porque mientras que la original dejó en su dÃa a mucha gente con miedo a dormirse, ésta incita a ello mucho antes de los créditos finales.
La pelÃcula, dirigida por Samuel Bayer (quien viene, cómo no, de la realización de videoclips) mantiene una ambientación similar a la original. El diseño de producción e incluso el vestuario en algunas escenas es muy parecido. En algunos personajes se han incluido rasgos entremezclados de otros de la distintas secuelas. Pero si habÃa algo caracterÃstico de la saga, era la originalidad en las muertes de éstos personajes. En este caso ésas muertes y las demás escenas onÃricas son las mismas que vimos anteriormente sólo que sin el impacto visual que conseguÃan las originales.
No sólo estas escenas son uno de los rasgos clásicos venido muy a menos en esta pelÃcula. El más importante y caracterÃstico, su icono,ha hecho a más de uno echarse las manos a la cabeza. Interpretado por Jackie Earle Haley, Freddy Krueger queda desprovisto de la gran personalidad que le aportó Englund, especialmente en las escenas en las que aún está vivo, porque en las que está muerto quizá sea mucho más destacable (¿o quiero decir reprochable?) el maquillaje o, al menos, el diseño de éste.
El encargado de «quemarle la cara» a Freddy esta vez ha sido Andy Clement, de Creative Character, una compañÃa muy completa que hace muy buenos trabajos, aunque esta vez no hayan dejado al público nada contento.
Desechando por completo la idea del maquillaje original de Kevin Yagher o el de David Miller, a alguien, en un alarde de ingenio, se le ocurrió hacer algo distinto, buscando el realismo. Al parecer lo importante no era el hecho de que la cara era la de un psicópata asesino despiadado que mata adolescentes a cuchilladas. No, era mucho más importante basarse en diseñar las cicatrices de la vÃctima de un incendio y conseguir un resultado realista, que en una historia de un asesino que vuelve de entre los muertos para asesinar a través de los sueños; el realismo es primordial.
El resultado es un Freddy muy simiesco que, no sólo no da miedo, sino que da penita. Con una boca que recuerda a la de un mono, poca nariz y ojillos de mascotilla maltratada.
Un remake más de una buena pelÃcula de terror con el fin de adaptar una historia, que en su dÃa sà estuvo bien contada, a un público con más interés en la nitidez de la imagen que en el género.
Via: sodahead





Estupenda crÃtica.
Muchas gracias. Se me olvidó comentar que, aunque en ésta el director rechazó estrenarla en 3D, las futuras entregas que amenazan lanzar, lo harán en este formato.
Un crimen perpetrado para que la muchachada suelte las perras.
Desde luego estoy contigo, el maquillaje es penoso comparado con el anterior. Los labios dan ganas de darle una barra de cacao y los ojos son un navajazo en un cartón. Penoso…
claro que es importante el realismo, tiene que transmitir al publico la idea de que podria ser un hombre real. Me parece que no te ha gustado la pelicula y solo quieres sacarle la mierda. Una critica demasiado subjetiva
Claro que las criticas son subjetivas. ¿Desde cuando las crÃticas de las personas sobre pelÃculas son objetivas? Lo único objetivo es lo empÃrico, porque se basa en hechos.