Biólogos han sugerido un modelo matemático, con el que esperan predecir qué especies deben ser eliminadas de un ecosistema inestable, y en qué orden, para ayudarlo a recuperarse.
La idea contraintuitiva de matar a seres vivos por el bien de la conservación de la biodiversidad proviene de las complejas conexiones que se presentan en los ecosistemas.
Eliminar a un depredador y a su presa hace crecer y reducir la cantidad de los que los tengan como alimento. Tales impactos «en cascada» a lo largo de de la «cadena alimenticia» pueden ser impredecibles y catastróficas a veces.
Sagar Sahasrabudhe y Adilson Motter, de la Northwestern University, en EE.UU., han demostrado que en algunos modelos de la cadena alimenticia, la oportuna eliminación o supresión de una o varias especies pueden hacer todo lo contrario y mitigar los daños causados por la extinción local.
El truco no es fácil, ya que el momento de la extracción es tan importante como las especies escogidas como objetivo. Un ejemplo vivo que usan Sahasrabudhe y Motter es el de los zorros en las islas Channel frente a las costas de California. Cuando los cerdos silvestres se introdujeron en el ecosistema, se atrajo a águilas reales, que también atacaban a los zorros. Revertir la situación mediante la eliminación de los cerdos haría a las aves cambiar a cazar únicamente a los zorros, que acabarían extinguiéndose. En cambio, los activistas de la conservación capturaron y reubicaron a las águilas antes de la erradicación de los cerdos, salvando la población de zorros.
Por supuesto, los científicos de la conservación no van a empezar a tomar decisiones basadas en los modelos de inmediato. Los ecosistemas reales no se limitan a las relaciones de los depredadores y presas, cosas como parasitismo, polinización y la dinámica de nutrientes tienen que ser tomadas en cuenta.
Via: RT




