Desde que en 2009 Tom Six diese a conocer su obra «The Human Centipede (First Sequence)» en varios festivales internacionales, como el de Sitges, la película no dejó de recibir calificativos como desagradable, escatológica o grotesca. Estos calificativos, aunque numerosos, parecían provenir de un público aparentemente dedicado exclusivamente a la visualización de películas de Pixar y se convirtieron rápidamente en una buena campaña de marketing que llevó a muchos a encontrarse con una película alejada de el género gore en el que muchos la incluyeron. La película narra con elegancia la historia de un doctor que sueña con crear un organismo múltiple unido por el sistema digestivo, para lo que secuestra a tres personas a los que, mediante cirugía, conectará entre sí para crear un ciempiés humano.
En su secuela «The Human Centipede 2 (Full Sequence)», Tom Six parece responder a estos exagerados calificativos con un «ahora lo vais a decir con razón» y se ha propuesto revolver el estómago de los espectadores con una historia sobre un hombre que desarrolla una obsesión sexual tras ver la película original «The Human Centipede (First Sequence)», que lo lleva a crear su propio ciempiés humano de doce personas y recrearse con la humillación y el sufrimiento de las víctimas que lo componen.
La película promete ser mucho más gráfica y perturbadora que la primera que, según el propio Six, quedará a la altura de «Mi Pequeño Pony» en comparación con la secuela. En Estados Unidos se estrenará censurada y en Reino Unido la han prohibido porque, según la Junta Británica de Clasificación de Películas (BBFC), la película plantea un «riesgo real» para los espectadores y podría infringir las leyes de obscenidad.
La decisión de la BBFC implica que la película, no sólo no se estrenará en los cines británicos, tampoco será distribuida en DVD ni estará en sitios web autorizados de descarga del Reino Unido. La junta se negó rotundamente a considerar la reclasificación, sin importar las modificaciones que se le hiciese y dictaminó que la premisa y la estética de la película son por sí mismas lo suficientemente ofensivas para suponer un peligro.
«Ni siquiera hay un mínimo intento de representar a cualquiera de las víctimas en la película como algo más que objetos para ser maltratados, degradados y mutilados para la diversión y excitación del personaje central, así como por el placer de los espectadores», informó la BBFC.
«A diferencia de la primera película, la secuela presenta imagenes gráficas de violencia sexual, defecación forzada y mutilación, y el espectador es invitado a atestiguar los eventos desde la perspectiva del protagonista. Considerando que la primera película presenta la idea del ciempiés como un experimento médico repugnante, enfocándose en las víctimas y su posibilidad de escapar, esta secuela presenta la idea del ciempiés como un objeto en la depravada fantasía sexual de su protagonista.»




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