feb 292012
 
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silk-banna-main¿Harto de descubrir que la leche está agria después de haber tomado un trago? Una nueva tecnología informará del estado de cualquier alimento simplemente pasando el teléfono móvil sobre él.

La seda es un material maravillosamente versátil que resulta útil en una variedad muy amplia de opciones, además de la ropa interior de lujo. Se puede encontrar en suturas quirúrgicas, electrónica flexible, y otras aplicaciones biológicas. Y pronto podrías encontrarla en tu comida. Los científicos de la Universidad de Tufts han utilizado este material polifacético en la creación de sensores alimentarios totalmente masticables. Pegados sobre los huevos, en la fruta o flotando en la leche, pueden avisarte cuando la fruta está madura, o cuando la leche se ha agriado.IMG_0718

«Vemos un enorme mercado para los alimentos», dijo Hu «Tiger» Tao, un postdoctorado de la Universidad Tufts. «La gente siempre ha buscado algún tipo de sensor que sea fácil de usar y le de información acerca de su deterioro.»

Los sensores flexibles están hechos de antenas de oro integradas en una película de seda purificada. Los bits de oro son tan delgados como las láminas de oro que se encuentran en algunos postres de lujo. El sustrato de seda, hecho de proteína pura, es fácil de digerir. El sensor es flexible en su totalidad, y puede curvarse de acuerdo con la forma de la fruta a la que sea pegado.
 La película de seda también funciona como adhesivo del sensor, volviéndose pegajoso cuando está expuesto al agua. El sensor se pega entonces directamente sobre el alimento que necesita seguimiento, eliminando la necesidad de un pegamento adicional para mantenerlo fijado. Tao y sus colaboradores, liderados por Fiorenzo Omenetto, han probado los sensores en plátanos, huevos, manzanas, queso y leche, y han publicado los resultados en «Advanced Materials».
IMG_7174Cuando una fruta madura o se pudre, se producen cambios químicos en su interior. Estos cambios y las diferencias en la rigidez de la fruta se traducen en lo que se conoce como propiedades dieléctricas. Los sensores de oro captan ese cambio y emiten una señal electromagnética diferente cuando son monitorizados con un lector. «Podemos confeccionar nuestro sensor para que sea extremadamente sensible al cambio de la propiedad dieléctrica», dice Tao.
Los principios de funcionamiento detrás de los sensores se basan en tecnología RFID existente, la diferencia aquí es que los sensores no son productos electrónicos duros, son pegatinas flexibles y comestibles.

Via: Notcot via Co.Exist
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